Sobre el cáncer de páncreas

 

El cáncer de páncreas es uno de los tumores malignos con peor pronóstico, con una supervivencia baja: solo un 7% de los pacientes están vivos a los 5 años. Esta enfermedad supone la 3ª causa de muerte por cáncer. Se ha detectado un aumento de su diagnóstico en los últimos años y se ha estimado que en 2030 será la 2ª causa de muerte por cáncer.

El único tratamiento potencialmente curativo es la cirugía: extirpar todo el tumor. Para poder realizar la intervención, el tumor no debe haberse extendido a otros órganos ni vasos sanguíneos cercanos. El uso de quimioterapia tras la cirugía aumenta las posibilidades de curación. En casos no operables, el paciente se beneficia de quimioterapia para mejorar la calidad de vida y aumentar la supervivencia.

El pronóstico es malo por varios motivos:

– Los síntomas que produce son leves e inespecíficos hasta fases avanzadas: dolor leve en la parte alta del estómago, pérdida de peso, disminución del apetito… Son molestias que generalmente se deben a enfermedades banales, y eso retrasa el diagnóstico

– Es un tumor que se disemina rápidamente, en el 80% de los casos no se puede operar al haber afectado a territorios fuera del páncreas (metástasis) o bien porque afecta a arterias y venas cercanas al páncreas que contraindican la cirugía. De los pacientes operados, en un 80-90% de los casos el tumor volverá a crecer.

– Es un tumor resistente a tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia.

Es por ello que, pese a los grandes avances experimentados en otros tumores como el cáncer de colon o de mama en los que se consigue la curación en muchos casos, la supervivencia en el cáncer de páncreas apenas ha mejorado en las últimas décadas.

A pesar de este panorama desalentador, menos de un 1% de las becas oficiales se destinan a la investigación de esta enfermedad. Se requieren avances en el diagnóstico precoz y el tratamiento del cáncer de páncreas para ofrecer esperanza a los pacientes que lo sufren y sus familias.